
De esta tierra todo brota
con alevosía
la palma de cera inalcanzable,
tres montañas de lava por dentro,
ríos que corren desbocados
camino abajo
como si se fuera a acabar el mar.
Los árboles se estremecen
con tormentas de pájaros
ranas venenosas, chigüiros
y felinos.
Monos, osos, mariposas.
Todo al tiempo.
Se celebran, se acechan,
se aman.
Respiran la tierra húmeda,
los desiertos que se vuelven roca
y luego océano.
¡Oh, cuanto cielo!
Estoy convencido,
aquí vivieron.
Eva y él.
Somos sus hijos,
millones de ellos,
sosteniendo en la mano
la misma sonrisa del jumento.
